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domingo, 10 de julio de 2016

Julia de "Palmeras en la nieve" y el amor que creemos merecer.

- Te amo, como nunca he amado a nadie – Le dije, y ahí le mentí, pues nunca había amado a nadie antes que a él, todo nació allí mismo, con nosotros dos.





Hay miles de frases que nos recuerdan que solo aceptamos el amor que creemos merecer.(*1)
¿Eso es así?

En nuestra eterna búsqueda del amor ( ¿Acaso hay algo más?) ¿es cierto que aceptamos el que creemos merecer?
Aquel que va con nosotros por posición social, personalidad..
¿Buscamos a alguien con nuestras mismas características, o con las características que nos han enseñado?
Aprendemos a amar de nuestros padres, de los que nos rodean, y si ellos no nos dan unas directrices sanas de lo que es amar (alejados de la dependencia o el maltrato) nos será muy difícil amar sin condiciones, sin complejos.
Aceptamos que nos hieran porque ya nos han herido alguna vez, o porque hemos herido nosotros y creemos que merecemos el castigo y no es así.
Deberías merecer un amor que nos ame igual que nosotros amamos, pero la forma de concebir la vida y la sensibilidad es diferente en cada individuo, y ese grado de exigencia es agotador para el otro.







“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos…Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella..”
“Y dicen que hay siempre, un segundo amor una persona que perderás siempre, alguien con quién naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán siempre, alcanzar un final feliz.”
“Hasta que cierto día dejarás de intentarlo…Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, pero te aseguro que no pasarás ni una sola noche, sin necesitar otra beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.”
“Ya sabes de quién que estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (será sustituido por la calma), pero te aseguro que no pasará ni un solo día en que desearás que este aquí para perturbarte.”
“Porque a veces se desprende más energía discutiendo, con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias.” (*2)


Extraemos este fragmento, porque nos habla de los grandes amores que sufrimos en la vida. Vamos a encontrar la pasión o eso que llamamos alma gemela o media naranja. Pero no podremos mantenerlo. La energía que se desprende es demasiado grande, demasiado poderosa que si estamos mucho tiempo cerca de ella nos quemaremos como si de un sol se tratará.




Y ese será el beso por el que medirás los demás besos de tu vida(*3)

Eso es lo que pasará. Por una persona mediremos todos los besos que nos den a continuación. Todo el amor que vivamos a partir de ese instante estará condicionado.
A veces ocurre que sueñas ese beso desde tiempo atrás, que buscas a ese “Caballero perseguido por un maleficio” (*4), y sabes, como, cuando y donde os vais a besar. Lo preparas por largo, largo tiempo, y es cierto que por ese beso medirás todos los demás.





Cuando nuestra autoestima es baja, nos infravaloramos, y puede ser que en ese momento suframos eso de sentir que nadie nos va a elegir, que siempre vamos a estar solos, y que nadie quiere estar con nosotros por valer poco. Posiblemente en ese momento ( y afirmamos que valemos mas de lo que creemos) nos quedemos con el primero que se interese por nosotros, da igual si es un amor sano, o no.


He reflexionado mucho sobre esto a raíz del personajes de Julia, de Palmeras en la nieve.
Interpretado por Macarena Garcia.
Ella no tiene una autoestima baja, todo lo contrario. Julia es una mujer fuerte, valiente, e independiente, lo que se puede considera adelantada a su tiempo.
¿Es eso malo? Pues a priori no, pero lo es.
Porque no puede mostrar ese amor, esa fortaleza y no puede luchar por lo que quiere. Esta enamorada además (Perdidamente) de un hombre que no la corresponde.
Ese amor del que hablábamos, fuerte, pasional, intenso, que la va a devorar, pero que no la hace feliz, no le da una familia, y en realidad no le da mas que tormento.
Entonces presa de su época, presa de querer una familia, e hijos, y de formar un hogar tradicional, lo que esta bien visto por la sociedad, cae en el amor tranquilo que también hablábamos. Ese amor sereno que te acompañara durante todos los días, con el que te sentirás segura y cobijada, aunque no sea el que te haga hervir la sangre.
¿Hace bien Julia? Ella elige a un médico, que la cuida y la ama sobretodo las cosas, y pasa a tener una vida feliz y tranquila.
Julia ¿ Es valiente o es cobarde? A lo mejor no puede elegir, a lo mejor no debe, y cuando su gran amor vuelve de nuevo ya es tarde, porque siempre es tarde. Parece que no hemos leído libros o no hemos visto películas para saber que cuando se vuelve siempre es tarde y el lugar ya lo ha ocupado otro.

¿Y si solo somos dos niños jugando al amor? Tápate los oídos. Fuerte. Fuerte. Más fuerte todavía. ¿Oyes lo mucho que te quiero? Eso es lo más importante




«Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡Grandioso! Era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, crack, porros, hierba, marihuana, éxtasis, canutos, anfetaminas, tripis, ácidos, LSD. Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, una orgía, una paja, el kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la comida y la mantequilla de maní que comía de pequeño. Mejor que la trilogía de George Lucas, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Ally Mcbeal, el baile de Marilyn Monroe, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford. Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Jimi Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Armstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro. Mejor que la testosterona de Arnold Schwarzenegger o el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock y las rages más orgásmicas... Mejor que las drogas del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Jim Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad... Mejor que la vida».(*5)






(*1) Ventajas de ser un marginado
(*2) Zahid, de Paulo Coehlo.
(*3) Corazones en Atlántida, Stephen king 
(*4) Las brujas de Eastwick.
(*5) Quieréme si te atreves.





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