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miércoles, 25 de marzo de 2015

CITIZENFOUR

«Lo más importante que he aprendido sobre la teoría de la conspiración es que los teóricos de la conspiración creen en ella porque es más reconfortante. La verdad es que el mundo es caótico. No es la conspiración de la banca judía, ni de alienígenas grises, ni de reptiloides de 12 pies de altura que controlan desde otra dimensión. La verdad es más aterradora, nadie tiene el control. El mundo carece de timón.» Alan Moore.

No hay duda que Edward Snowden, debía sentirse o al menos yo no me lo quitaba de la cabeza, como Mel Gibson en aquella película que hizo con Julia Roberts: Conspiración.
Apenas recuerdo nada de ella, solo que al final tenia razón, y algo relacionado con caballos.

En esta ocasión la historia de Edward Snowden el informante y ex miembro de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional que desveló los planes ocultos de esta última para vigilar a nivel cibernético a la población, son tan reales como aterradores.
Laura Poitras, se centro en este hombre para realizar su última película documental, que le valió el Oscar. Temas interesantes que se prestan al debate.

Poitras, que se define como realizadora de documentales, periodista y artista, ha llevado sus películas a los festivales de medio mundo, además de recibir como periodista numerosos reconocimientos como el premio Peabody (¿ Como Peabody y Sherman?).

Como os desgranamos en el vídeo que encontrareis al final de la publicación, Laura Poitras comenzó a recibir en enero de 2013, una serie de correos electrónicos cifrados a nombre de un tal “Citicenfour”, quién aseguraba tener pruebas de los programas de vigilancia ilegales que la NSA (Agencia de seguridad Nacional en Estados Unidos) en colaboración con otras agencias de inteligencia.
Nada nuevo, ¿verdad?, Nada que nos sospecháramos, o que no sé haya puesto de manifiesto en multitud de ocasiones.

5 meses después, en junio de ese mismo año, Poitras viajo a Honk Kong, para entrevistarse con Edward Snowdeen, y la acompañaron los periodistas Glenn Greenwald y Ewan MacAskill. A partir de aquí, no es tanto lo que descubren, y las conspiraciones gubernamentales a las que los ciudadanos están sometidas y la vulnerabilidad de los datos, sino como algo tan simple como hablar, como contar la verdad te puede convertir en poco menos que un traidor para tu país.
Pero, si este joven no hablara, ¿ No seria un traidor para sus compatriotas igualmente?
  
Poitras ya llevaba trabajando en el tema central de la película dos años antes de que Snowden se pusiera en contacto con ella. Este encuentro no fue fortuito, pues Snowden sabia que ella estaba bajo vigilancia. Lo cierto es que el tema es de locos de por sí. A Poitras la habían parado en aeropuertos varias veces tratando de intimidarla sin conseguirlo.

Los encuentros entre el joven y los periodistas que apenas duraron una semana, están plagados de anécdotas y sospechas, de momentos muy tensos, donde parece que estés viviendo el más profundo y oscuro de los thrillers, donde se nos demuestra una vez más que la información no es sino poder.

Cuando poco a poco comienzan a salir a la luz, retazos de información, y los artículos de los periodistas sobre lo hechos que le narra Snowden, sobretodo de información clasificada, por lo que deberán de enfrentarse no solo a los medios sino también a la opinión pública y a su propio gobierno.
Unos documentos que ponen de manifiesto las invasiones masivas a la intimidad, realizadas de manera indiscriminada e ilegal por la agencia de seguridad nacional de Estados Unidos amparándose en la ley antiterrorista.
 
El interior de la habitación desde nos narran los hechos se vuelve claustrofobica en este thriller de la realidad, donde asistimos minuto a minuto al desenmascaramiento de una “conspiración” que no tiene precedentes.
Algo que hará que no solo Snowden sino que también sus allegados deban tomar decisiones vitales en cuestión de días.

Un trabajo que no solo te muestra los peligros de la vigilancia gubernamental, sino la ligereza, y eso es cierto, con la que damos nuestro teléfono móvil, nuestro mail, o dejamos abierto nuestro perfil en las redes sociales.
Ahora tampoco vamos a volvernos locos e hiper paranoicos, porque es algo que ya sabíamos.
Con esta obra, al menos de momento, cierra la trilogía la directora, que comenzaba con “My country, My country” (2006) y que se centraba en la guerra de Irak, el cual también estuvo nominado al Oscar. Con “The Oath” (2010), el segundo trabajo de esta trilogía, ponía sus miras en Guantánamo.
Con “Citizenfour” pone punto final, a la trilogía americana post 11S de la autora.

Si queréis comeros la neurona un rato, os lo recomendamos.

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