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viernes, 1 de febrero de 2013

Reseña de " Las ventajas de ser un marginado"

Podeis leer la reseña publicada en ------------->

http://cinemaadhoc.info/2013/02/criticas-las-ventajas-de-ser-un-marginado/

o aquí mismo.




THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER


¿Queréis saber cuales son Las ventajas de ser un marginado?

El rebelde, la princesa, la rara, el deportista, y el cerebrito se veían obligados a compartir castigo en la cinta de John Hughes El club de los cinco (The Breakfast Club, 1985), que comenzaba con una cita de David Bowie. Estos jóvenes son los herederos directos de aquel espíritu.

En Las ventajas de ser un marginado asistimos a la evolución de Charlie (Logan Lerman, Los tres mosqueteros, Percy Jackson y el ladrón del rayo), un chico de 15 años, tímido e impopular, que mientras lucha por encontrar su lugar en el mundo, escribe una serie de cartas a un destinatario anónimo. Su vida cambia cuando conoce a Sam (Emma Watson, conocida por la saga Harry Potter) y a su hermanastro Patrick (Ezra Miller, Tenemos que hablar de Kevin), los cuáles le acogen bajo su ala.
Ay, los amigos!! sin duda lo más importante en esa edad, compañeros del viaje de la adolescencia, para descubrir la música, las drogas, la iniciación al sexo, la canción perfecta, las fiestas y el amor.

Hermione se hace mayor y se nota. Lo hace, de paso, obsequiándonos con un bailecito a lo Romy y Michelle pero es sin duda Ezra Miller el robaplanos en el film, su show, su dramatismo, es épico. Mientras, el equilibrio de Charlie se desmorona, para mostrarnos una tristeza de un origen desconcertante, recordándonos por momentos al joven Donnie Darko.

Es de agradecer este trío protagonista, esta historia adolescente con problemas reales y sin elementos crepusculares o sobrenaturales, mucho mas cercanos a Soñadores de Bertolucci que vivirán ese tiempo como cualquier adolescente, creyéndose inmortales, o en sus palabras: infinitos.

THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

Las ventajas de ser un marginado (maravilloso y más que revelador título) duele porque representa la soledad, la ansiedad de ser aceptados, los miedos adolescentes que viven en nosotros y el paso a la edad adulta, y la amamos porque añoramos las películas de John Hughes primero, y después a todos los “losers” que nos ha dado el cine en los noventa (10 razones para odiarte, Alguien como tú,  American Pie, hasta llegar a nuestra adorada Juno).


La novela de Stephen Chbosky, que él mismo se encarga de dirigir, a sabiendas de que en manos de otro tal vez rozaría el ridículo, nos aleja del típico film de adolescentes y, a pesar de tener más entusiasmo que habilidad como directo y de abusar de los primeros planos donde los rostros hablan más que las emociones, le acabamos agradeciendo que no trate de dar respuestas a las grandes preguntas de la vida. Resulta tan hermosa porque todos en algún momento nos sentimos solos.

Trata sin pudor pero con respeto el suicidio, la homosexualidad, los abusos sexuales, la violencia de género, sin caer en esa angustia vital que es cualquier cosa para un adolescente. Sobresale la fotografía, el tratamiento de la narración mediante flashbacks y unos secundarios de lujo.

Charlie entablará una buena amistad con Bill (Paul Rudd), su profesor de literatura, que lo hará explorar su lado más creativo, a través de la lectura, una oda al celebre “¡Oh Capitán, mi Capitán!” de Walt Whitman en El club de los poetas muertos pero que es mucho más, es la decisión de dejar de escribir sobre el mundo y vivir en él.

Al igual que El guardián entre el centeno, está repleta de diálogos fluidos, estimulantes, vitales y escenas tan sencillas como bellas, envueltas en frágil simplicidad. La banda sonora marca el ritmo en el film, como la expresión de las emociones de los jóvenes, apasionados por la música (siempre mejor en vinilo), que nos harán desear volver a los años 90 y que algún estúpido novio de instituto nos grabe un cassette canciones como Could It Be Another Change de The Samples, Tugboat de Galaxie 500, Asleep de The Smiths o Something de The Beatles.

THE PERKS OF BEING A WALLFLOWER

Pero si hay una canción que cobra protagonismo por encima de todas, es la que ellos autodenominan “la canción del túnel”, ese Heroes de David Bowie, símbolo de unión, conexión e inmortalidad. Una amistad fuerte, capaz de hacerles sentirse eternos.

Deliciosa, en definitiva, para el hipster que (posiblemente) vive en todos nosotros y que se emocionó con Alta fidelidad de Nick Hornby. ¿Cómo no nos va a gustar una película que recrea The Rocky Horror Picture Show? Todos deseamos tener ese momento para ser infinitos, subir a una camioneta, y extender los brazos, mientras suena a todo volumen la canción que nos hace libres.

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